Adopciones ilegales en el sur: “la clase política tiene metidas las manos hasta el fondo”

Investigadora, autora de “Una aproximación a las apropiaciones de menores y adopciones irregulares bajo la dictadura militar en el sur de Chile (1978-2016). Memorias de Alejandro “, cuenta cómo nació su trabajo a través del testimonio de distintas madres, incluido el de un niño de origen mapuche que fue adoptado forzosamente en Holanda por una religiosa.

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   SANTIAGO. – Karen Alfaro es doctora en Historia Social y Políticas Contemporáneas, ganó un proyecto Fondecyt en 2017 que le permitió comprender qué sucedió para que más de 2 mil niños y niñas del sur de Chile fueran adoptados forzosamente y terminaran en Europa y EE. UU durante la dictadura militar. Algunos volvieron al país buscando a su familia; unas cuantas levantaron organizaciones para visibilizar esta deuda histórica del Estado. Otros, en tanto, no pudieron soportar la verdad, gatillando depresión y suicidio.

   ¿Cómo operaron sistemáticamente las instituciones para ejecutar adopciones ilegales a familias pobres?

   Desde la dictadura militar comienza un proceso de criminalización de la pobreza. Comienza un proceso de la utilización del poder estatal contra las familias pobres para inhabilitarlas en cuidar a sus hijos/as. Cabe señalar que la infancia cae en la administración de civicomilitares. Las esposas de los miembros de la Junta de Gobierno estaban a cargo de todas las instituciones que tenían que ver con la infancia.

   Existe un “discurso salvancioncista de la infancia”, así como salvemos a la infancia pobre de su destino y reubiquémoslos en un supuesto mejor contexto.

   ¿Qué quiere decir discurso salvancioncista? 

   El régimen, la filantropía y beneficencia de privados, esa forma de cuidado de la infancia como una subvención. El golpe instala la privatización de cuidado de menores y la institucionalización como mecanismo de transferencia de recursos del Estado a privados. Nace un negocio con el cuidado de niños pobres. Entonces el “discurso salvacioncita”, viene por algo más ideológico, la pobreza es proclive a ideas de izquierda, al marxismo y a los “antivalores” como prostitución o alcoholismo. Entonces sacar un niño de la pobreza es salvar y revertir su destino.

   En ese entonces el Estado pasa a ser subsidiario…

   Esto en particular opera como una violencia a los sectores populares. Los deja desprovistos un Estado que no brindará derechos sociales.

   La forma de controlar de que las familias pudieran (salir adelante) sin el apoyo del Estado era reduciendo también la cantidad de niños por familia, entonces operan las adopciones forzadas, la esterilización de mujeres y el control de la natalidad de la población; un aparato de control, sobre todo en los sectores populares.

   ¿Cuál fue el proceso de extracción de menores?

   El perfil de las madres que son víctimas de adopciones forzadas eran niñas, madres solteras y sin muchos vínculos familiares.

  Existieron tres modalidades.

  Uno fue que, al momento del parto, muchas fueron medicadas. Hay testimonios de que perdían la conciencia y les decían que (el bebé) estaba muerto/a.

   El segundo mecanismo fue por apoyo de asistentes sociales que trabajaban en guarderías financiadas por los programas de empleo de los municipios, ubicadas en casas particulares. Se dejaban a muchos niños/as.  Las asistentes sociales le decían a la mamá: “oye, como el domingo no fuiste ver a tu hijo/a, vinieron de Santiago para adoptarlo, se lo llevaron y no lo verás más”.

   El tercer mecanismo era que los niños, cuando estaban en hogares de menores, les decían a las mamás que enfermaron y los trasladaron a otro lugar. No los volvían a ver más.

   ¿Cuál fue el denominador común?

   De que funcionarios públicos, como médicos, jueces, asistentes sociales, religiosas, matronas, toman contacto con estas futuras madres y las comienzan a presionar tempranamente en que dieran en adopción a sus hijos/as.

   En mayo se creó la organización “Madres Desesperadas”, integrada por 19 mujeres que tuvieron a sus hijos e hijas en hogares del SENAME y ahora no saben dónde están. Acusan adopciones ilegales, engaño, maltrato y obstáculos para tener la custodia de sus hijos/as ¿Por qué esta problemática sigue trascendiendo?

   Porque no se ha desmontado el legado institucional de la dictadura en estas materias. Se han modificado las leyes de adopción, pero la misma estructura de SENAME sigue funcionando. Las fundaciones que se crearon en la década de los ochenta para beneficiarse de los recursos del Estado se sostienen en una serie de alianzas políticas, de los partidos del orden que han tenido distintos gobiernos.

   Son fundaciones que tienen colegios e instituciones colaboradores con SENAME. Entonces, en meterse en cambiar su institucionalidad, es un escenario en que la clase política tiene metida las manos hasta el fondo. Por otra parte, el poder judicial no sólo es machista y patriarcal, sino que profundamente clasista. Sigue operando con la lógica de la minoridad de la infancia y con sesgo clasistas de criminalizar las familias pobres. No comprender que en los sectores populares la crianza colectiva o mandar a criar son formas históricas. Las mujeres son duramente castigadas y el poder judicial tiene una responsabilidad en mantener los sesgos y paradigmas pinochetistas en cómo ejercer la justicia en el país.

   ¿Cómo el testimonio se convierte en una forma de resistencia?

   El testimonio oral encierra otro tipo de verdad y, generalmente, esa verdad tiene que ver con lo oral-popular, con aquellas culturas que son excluidas de la hegemonía y las lógicas del poder. Muchas de estas madres no tienen un documento que acredite que ellas tuvieron a sus hijas/os, porque los tuvieron en un momento histórico donde no era muy regular la inscripción inmediatamente después del nacimiento y, además, muchas madres en zonas rurales tenían a sus hijos en casa y no acudían a hospitales. Entonces el testimonio es la única fuente de muchas madres de una verdad que ha sido oculta y callada por parte de la institucionalidad. Eso es super potente, porque son voces por muchas décadas y a pesar que tenían la verdad no fueron escuchadas ni por el Poder Judicial ni por la policía.

   Pero a medida que salen de su voz individual y se constituyen como una voz pública de muchas mujeres, se transforma en un poder que llega a articularse en organizaciones, como “Hijos y Madres del Silencio”. Ahora comienzan a ejercer un rol y presión para investigar en lo que ha ocurrido.

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