Anakin Skywalker, el alma de Star Wars

Destinado a cumplir la profecía y traer equilibrio a la Fuerza. Un fatalismo, una tragedia, que formaron al que probablemente sea el personaje más emblemático de los tiempos modernos, y también uno de los más complejos, el temible Darth Vader.

Desde el estreno de Una Nueva Esperanza en 1977, el enigmático villano conocido como Darth Vader se robó todas las miradas (y oídos con su clásico “joooohhh… peeeee”, que más de alguno ha tratado de imitar). Un personaje profundo, complejo, que se veía como la mayor amenaza para toda la galaxia.

Cruel, astuto, y descomunalmente poderoso… sí, quizás esa sea la primera impresión que te deja este malvado la primera vez que lo veías en pantalla. Y seguramente tu odio hacia él debió crecer hasta el infinito cuando el sabio Obi-Wan Kenobi murió/trascendió en su combate con Vader.

Sin embargo, se comenzó a volver un personaje cada vez más enigmático, al ver cómo se iba desarrollando su relación con Luke, hasta alcanzar el clímax del Imperio Contraataca con el clásico “Yo soy tu padre”, destruyendo la imagen que tenía su hijo, quien creía fervientemente que Vader había sido el verdugo de su papá, Anakin Skywalker (en cierto modo lo fue).

Finalmente, con el Retorno del Jedi, vemos aún más claramente la complejidad del personaje, que entre giro y giro, acaba cumpliendo con la profecía, y trayendo el equilibrio a la Fuerza. El villano que seguimos desde la primera película, hasta el cierre de la trilogía original, fue quien derrotó al mal.

De hecho, si analizamos la segunda Trilogía (por orden de estreno… Episodio I al III), básicamente lo que hacen es contarnos la historia de Anakin, de qué forma llegó a transformarse en Darth Vader, a través del amor, y cómo este poco a poco se iba transformando en odio, por temor a perderlo todo.

Básicamente toda la saga giró en torno a él, moviéndose junto con sus cambios, contándote la historia del Elegido, su propio viaje de héroe, sin que nos diéramos cuenta, porque llegamos a la mitad de esa odisea, en el Episodio IV, la película original, cuando estaba completamente sumido en la oscuridad.

Pero con el pasar de los años, vemos que en el fondo nos relataron la vida de Anakin, la llegada de sus maestros a su vida en un planeta desértico, el cómo abandonó su vida junto a su madre, sus desafíos, el crecimiento junto a personas que amó intensamente, las pérdidas, y la caída en la desesperación que lo sumió en el Lado Oscuro, para finalmente retomar el camino gracias a la fe de su hijo, y salvar a todo el universo.

Anakin trajo equilibrio a la Fuerza, pero en sí, él fue la mezcla entre el Lado Oscuro, y el sendero luminoso. A través de todos sus altibajos, experimentó todos los sentimientos posibles, y se transformó en el personaje más humano de todos.

Precisamente el no ser perfecto, sus giros y caídas, sus pasos por la luz y la oscuridad; las dudas, la confusión, y la capacidad de mostrar los matices en lugar de los absolutos, fue lo que convirtió a Anakin Skywalker en el personaje perfecto… el más cercano a un dios, pero sobretodo, el que define perfectamente lo que significa ser humano.