Espacios como el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), ubicado en el corazón del República, se convirtieron en centros de actividad ciudadana revitalizados por el entusiasmo comunitario de generar contribuciones y cambios sociales. Esto, concretamente, mediante la organización de cabildos, talleres, asambleas e incluso charlas informativas sobre la contingencia nacional.

Ignacia Biskupovic, encargada de vinculación con el territorio de MSSA, comenta que, desde su fundación, en el año 1972, el Museo cuenta con la misión de abrir sus puertas a la comunidad y generar participación en materia de artes y culturas. A pesar de lo anterior, puntualiza que fue el año 2017 cuando comenzó el trabajo territorial para conocer a los vecinos y la comunidad y así “decidir de qué manera se practica la solidaridad con la ciudadanía.

A dos años del inicio de este proceso, Ignacia relata que el saldo es positivo, ya que se ha logrado “tejer lazos de afecto y creación entre el MSSA y su entorno, incluyendo organizaciones territoriales como la Junta de Vecinos y el Comité de Patrimonio y Cultura”.

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Crédito foto: MSSA

Ya habían participado juntos con la gente del Barrio República en diferentes actividades … ¿Sientes que ahora es diferente?

“De alguna forma… sí, porque las convocatorias son mayores y, los y las vecinas que venían trabajando previamente en los talleres han tomado un rol mucho más activo y propositivo. Por ejemplo, el grupo de Textileras decidió realizar parte de sus talleres sábado por medio en la plaza, abiertos a la comunidad. Ahí nosotras como museo apoyamos y nos sumamos a la iniciativa participando como facilitadoras también”.

¿Cuál crees que es la importancia de espacios como el Museo en esta crisis institucional?

“En este contexto de protestas y demandas sociales, existe una gran mayoría que reflexiona en torno a la realidad de país, desde lo individual a lo colectivo. El museo tiene el potencial de ser un aporte en la medida de que se construye como un espacio de diálogo y creación diversa, en el que todos y todas tenemos algo que hacer o decir”.

¿Es importante hacer política de barrio?

“Sí. Hacer política de barrio tiene que ver con una comunidad que toma la oportunidad de pensar y repensar la vida en común. Imaginar nuevas formas posibles de acción para transformar nuestra realidad. De alguna forma, es en estas comunidades politizadas donde surgen propuestas y prácticas para una sociedad más justa, por ejemplo, en los Cabildos Barriales, donde todos los vecinos y todas las vecinas pueden participar, más allá de las diferencias”.

¿Cómo ha sido trabajar junto a ellos?

“Ha sido una oportunidad de aprendizaje tremendo. En todas las actividades la organización de la Junta de Vecinos, la Asamblea Autoconvocada del Barrio República con las distintas Comisiones y el Comité de Patrimonio y Cultura del Barrio República, entre otras, ha sido rigurosa. Los vecinos y las vecinas trabajan metodologías participativas para que todas las personas puedan hablar y ser escuchadas. También han desarrollado mucho material informativo como folletos, una página web, encuestas, un diario mural, etc. Todo eso pone de manifiesto la profunda dedicación y el tiempo destinado a todas estas actividades”.

¿Qué tipo de gente asiste a los cabildos y actividades?

“En cuanto al perfil de las personas que participan, depende mucho del carácter de la actividad. En los cabildos, generalmente participan vecinos y vecinas de todas las edades. En el primer Cabildo, la Comisión de niños, niñas y jóvenes desarrolló su propia metodología para reflexionar y trabajar en torno al país que sueñan”.

Respecto a los desafíos del Museo para este año 2020, la mediadora señala que lo más importante es mantener el trabajo iniciado en 2017, así como también apoyar desde sus conocimientos los cambios y la autonomía de esta política popular.

“Como trabajadoras del museo no buscamos intervenir en los contenidos o agendas de estos colectivos, si no que buscamos generar los espacios de encuentro, poner a disposición parte del equipo humano que trabaja en este lugar. De esta forma, el desafío tiene que ver con articular a distintas organizaciones, colectivos e instituciones para “sumar y empujar”, como dijo el filósofo Carlos Pérez Soto en su charla, en esta lucha por una sociedad más justa y una vida digna”.