Gabriela Mistral, lengua de fuego y agua de la tierra chilena

Gabriela Mistral en Nueva York

El fuego es robusto, frenético y fino (1).

   Hoy siete de abril del 2020 se cumplen 131 años del nacimiento, en el pueblo cordillerano de Vicuña (Valle del Elqui), de la chilena Lucila Godoy Alcayaga (1889-1957), mujer universalmente conocida como Gabriela Mistral. Actualmente la figura de la rural poeta, profesora y diplomática lesbiana está más viva que nunca en el historiográfico cuerpo territorial de la mujer chilena; goza de vitalidad su rostro en las calles de la revuelta social. Su evaporado pero flameante lenguaje es atemporal a las épocas humanas, ya que la lengua de fuego y agua de la tierra chilena, habitada en las ventiscas de los discursos de Gabriela, es trascendental para comprender la humanidad presente por estos deteriorados huertos latinoamericanos.

Gabriela Mistral lejos de ser un simple símbolo literario de este movedizo país de poetas, lejos de ser un billete cobrizo o un nombre de avenida, es una mujer histórica que modificó y desplazó los límites de su época, cuestionando las políticas locales e internacionales con su concepción terrenal y material que pedagogiza el paisaje que nos rodea, Mistral nos enseña a vivir dentro del dolor, nos entrega como un manantial resiliente, sus voces  que encarnan la maternal sabiduría infantil que cultivan y cosechan en los huertos del tiempo, los sentidos políticos que liberan al ser humano de un territorio amenazado por las criaturas que afectan la vital llama de la comunidad.

  “la poesía es en mí sencillamente un rezago, un sedimento de la infancia sumergida. Aunque resulte amarga y dura, la poesía que hago me lava de los polvos del mundo y hasta de no sé qué vileza esencial, parecida a lo que llamamos el pecado original, que llevo conmigo y que llego con aflicción.”(2)

  Chile tardíamente reconoció a  Gabriela Mistral como la intelectual que modifico el mundo de su tiempo, pensemos simplemente que recibió el reconocimiento universal del premio nobel de literatura en 1945 y recién en 1951, seis años antes de su muerte, el premio nacional de literatura. Nuestras letras no pudieron convivir sin el refugio poético que se condesa en la mano y cerebro de esta intensa pero humilde mujer. Gabriela Mistral se introdujo en la raíces de lo afectivo del pueblo y desmaraño en una trenzada expresión el cuestionamiento por el lugar desplazado de la intelectualidad femenina y la vulneración de los derechos humanos en el carroñero rostro de las políticas del progreso que hoy en día, seca la tierra.

   “el agua que va en los semblantes del paisaje, listada por el rostro de las cosas, como si fuese a dar testimonio de todas ellas, y que no se rinde, del peso, y sigue con su carga de semblantes sin que nadie vea quien se la recoge.”(3)

   Reconocido es el verso que abre su último libro “Lagar”: Una en mí mate: / ya no la amaba (4). Este potente verso de Gabriela mistral cuestiona e impulsa desde el espacio público y popular del amor, la descentralización y la muerte del imaginario nacional hacia las mujeres del pensamiento patriarcal, la reivindicación de lo propiamente femenino es presente constante en su poesía, ya que sostiene en sus úteros el torrente de nuevas rutas de acceso a la humanidad.

  “Tal vez el símbolo fuera demasiado femenino si quedara reducido al huemul, y si no sirviera, por unilateral, para la expresión de un pueblo. Pero en este caso, que el huemul sea como el primer plano de nuestro espíritu, como nuestro pulso natural, y que el otro sea el latido de la urgencia. Pacíficos de toda paz en los buenos días, suaves de semblante, de palabra y de pensamiento, y cóndores solamente para volar, sobre el despeñadero del gran peligro.” (5)

   Dentro del valle de sus ojos, Mistral se hace cargo de la orfandad del pueblo chileno, y nos acoge en sus profundos ríos y océanos, cuidando de la patria de la chilenidad y la matria del pueblo. Mistral proyectó lo elemental de ser habitantes de esta tierra hoy contaminada, sus agudezas nos retumban como un movimiento telúrico sobre la realidad, ya que la invitación a leer y acercarse a las escrituras mistralianas, es por la capacidad de ver con claridad como de entregar la vida a la acción vital se puede levantar al alba del futuro, desalambrando los  cercos que oprimen hoy a mujeres y hombre, en levantar la mirada en el fuego del cambio y regenerarnos en las aguas de nuestra ecología social.

  “-Chiquito, yo fui huertera./ Este amor me dio la mama. /Nos íbamos por el campo/ por frutas o hierbas que sanan. /Yo le preguntaba andando/ por árboles y por matas/ y ella se los conocía/ con virtudes y con mañas. /Por eso te atajo cuando/ te allegas a hierbas malas./ Esta Patria que nos dieron/ apenas cría cizañas,/ gracias le daba al Señor/ por todo/ y por esta hazaña./ Le agradecía la lluvia,/ el buen sol, la trebolada,/ la lluvia, la nieve, el viento/ norte que nos trae el agua./ Le agradecía los pájaros,/ la piedra en que descansaba,/ y el regreso del buen tiempo./ Todo lo llamaba “gracia”(6)

    Bajo un velo que se ha ido quemando lentamente por los vientos álgidos de nuestro presente, Gabriela Mistral sin dejar de ser la popular profesora rural, una madre sin serlo, y una escritora gigantesca, sus pensamientos y humanidad logran atravesar las capas del pasado, que la invisibilizan dentro de su cuerpo ya muerto, liberando su feminidad revolucionaria que quiebra la abstracción del futuro y nos permite dejarnos llevar por el presente amanecer.

“por hurgar en las sepulturas,
no veré ni el cielo ni el trigal.
De removerlas, la locura
en mi pecho se ha de acostar.
Y como se van confundiendo
los rasgos del que he de buscar
cuando penetre en la Luz
Ancha,
no he de encontrarlo nunca más” (7)

 

Referencias bibliográficas

  • Mistral, Gabriela. “El fuego” en Elogios a las cosas de la tierra. Editorial Andrés Bello, Santiago. 1979. pág. 77.
  • Mistral, Gabriela. “¿Cómo hago mis versos? Montevideo 1938”, en La palabra elemental. prólogo, selección y notas Benjamín León, Claudia Reyes García. Ed. Letrarte, 2019. Pág.77
  • Mistral, Gabriela. “Elogia del agua” en Elogios a las cosas de la tierra. Editorial Andrés Bello, Santiago. 1979. pág. 83
  • Mistral, Gabriela. “La otra” en Ediciones UDP, 2007. pág., 16
  • Mistral, Gabriela. “más huemul menos cóndor” en Elogios a las cosas de la tierra. Editorial Andrés Bello, Santiago. 1979. Pág. 122.
  • Mistral, Gabriela. “Huerta” en poema de Chile. La pollera. 2017. pág. 112
  • Mistral, Gabriela. “futuro” en Desolación. Ediciones UDP. 2014. pág. 70