COLUMNA DE OPINIÓN

   Pasaron solo unos minutos desde el término del último episodio de la popular ‘Game Of Thrones’ para que las redes sociales se inundaran de spoilers y comentarios respecto a la conclusión de una serie que tuvo divididos a los fanáticos durante su 8va temporada. Así, como caminando por un campo minado, los seguidores sin acceso a HBO, o quienes simplemente planeaban ver el capítulo al día siguiente, tuvieron que sortear el indeseado spoiler o ya de plano escapar de las redes sociales para evitar que les “echaran a perder” el final de su serie favorita. Pero, ¿por qué tiene que ser así?

Aparentemente, mostrarle al mundo que eres parte de un fenómeno, como lo es GOT, es, a veces, más importante que el fenómeno mismo. Y creo que puedo entender esa necesidad de sentirse parte de algo; somos humanos y en parte es nuestra naturaleza, pero de ahí a privar al resto de las sorpresas de la serie creo que hay mucha diferencia.

Algo que siempre me ha llamado la atención de la comunidad de Game Of Thrones es lo rápido que viralizan spoilers de la serie en redes sociales. No hay empatía, y muchas veces bajo el pretexto de que si eres “un verdadero fanático” deberías ver la serie durante su emisión original, muchos giros y secretos son revelados, echando a perder la experiencia de quienes se atrasaron con el último episodio.

Como si esto fuera poco, ante el legítimo reclamo que generan los spoilers, quienes los publican se escudan comentando que si no has visto el último episodio no deberías siquiera entrar en redes sociales. ¿Es justa esta actitud?, ¿es necesario publicar un spoiler para comentar la serie? No y no.

Tomemos como ejemplo la campaña anti spoilers de “Avengers: Endgame”, cinta que también es la conclusión de un proyecto comenzado hace casi 10 años atrás, al igual que Game Of Thrones. Los fanáticos de Marvel en ese sentido lo tuvieron claro desde el comienzo; había una prohibición de comentar los detalles clave de la película durante su primera semana, pues se entiende que no todos tienen el privilegio de verla y tamaña experiencia no debía ser arruinada por ningún comentario que pudiera echar a perder la sorpresa que aguardaba en la sala de cine. La campaña fue respaldada por los directores de la cinta y tuvo éxito. Los secretos se guardaron y los spoilers, y quienes los emitieron, fueron mínimos y reportados rápidamente.

Es verdad, cada uno es libre de publicar lo que quiera en internet. Sin embargo, cuestiono fuertemente el fanatismo de aquellos que hacen spoilers, pues parece que, más que importarles la serie en sí, lo que les importa es mostrarle al mundo que la ven y así sentirse parte algo que ha rebosado de popularidad durante muchos años.

¿Por qué cuestiono su fanatismo? Porque si fueran realmente devotos a la producción guardarían sus secretos y giros argumentales, para que así todos pudieran disfrutar igual que ellos. Guardarían el misterio y dejarían al resto descubrirlo de manera autónoma, sin presiones ni detalles que maten las sorpresas y finalmente las ganas de emprender el viaje de 8 temporadas que GOT significa.

En la actualidad, mucha de la gente que no ha visto la serie la detesta, pero la culpa de esto no es de Game Of Thrones, sino que de los “fanáticos” inescrupulosos que egoístamente privan al resto de las sorpresas y la experiencia que ellos mismos dicen alabar y disfrutar enormemente. ¿No es eso contrario a lo que haría un fanático o fanática real?