Gopal Ibarra: “La empatía por el concepto pueblo ayuda mucho al arte y la cultura”

Gopal Ibarra, Actor y dramaturgo

Gopal Ibarra (38), actor y director de la Compañía de los Hermanos Ibarra-Roa, se ha desempeñado los últimos 8 años en dramaturgia, donde ha escrito obras de tres grandes maestros de la música chilena, como lo son “Víctor Sin Víctor Jara”, “La Carta” (Violeta Parra) y “Pateando Piedras” (Jorge González), en las que también juega el rol de director, junto a su hermano Visnu. Ambos llaman a estas tres obras “la trilogía musical chilena”, cuyas presentaciones son interpretadas a través de actores, músicos, bailarines y un coro ciudadano.

¿Cuál es el origen de tu nombre Gopal?

Gopal, significa “fuerza” y “valor”, es un nombre de la India. Mis padres pasaron por los krishna y encontraron que era un nombre novedoso y que tenía un sentido distinto. El nombre siempre representa cómo eres, sobre todo cuando tienes un nombre original y distinto.

¿De dónde nace la idea de crear esta trilogía musical que llaman ustedes?

Al investigar a Jara, nos damos cuenta de que no solo era un cantautor, sino que también fue un hombre de teatro, quien componía sus canciones para sus obras, y dijimos, acá hay algo que va más allá, algo que nos está llamando. Al momento de crear la obra, el encargado del GAM, Javier Ibacache, nos manifiesta que podríamos trabajar con familiares de ejecutados políticos; nos habló de un coro alemán que se llama “levántate”, en honor a la canción de Víctor Jara, desde ahí indagamos y dijimos ‘aquí hay algo súper poderoso’. Cuando la comenzamos a producir, escogimos hacerla de una manera bastante controversial y hermosa, como fue poner a la mujer en el rol de Víctor Jara, donde situamos a varias mujeres desarrollando ese papel, lo que produjo que se viera a través de una sensibilidad que habla desde otro lugar (…) Esto se nos ocurre por una cosa obvia, y fue porque se cumplirían 40 años del Golpe Militar (2013). A raíz de eso pensamos que el artista más emblemático de esa época era Víctor Jara, además por saber que era un ejecutado político, algo que nos vincula a mí y a Visnu, porque como familia pertenecemos a la agrupación de ejecutados políticos.

 ¿Y “La Carta” de Violeta Parra?

Tiene que ver con que se cumplían los 100 años de natalicio de Violeta Parra. Entonces con Visnu viajamos en el 2014 a París a conversar con Ángel Parra, padre, quien nos dijo que esperáramos hasta el centenario y nosotros dijimos okey aguardaremos, porque queríamos hacerlo ese mismo año. Pero finalmente lo hicimos en 2017, ya que él nos dice que no nos apresuráramos, para que hiciéramos algo bonito y con calma. En ese instante nos ocurre con Visnu que no sabíamos cómo abordar la obra de Violeta, porque era muy grande, en cambio con Víctor desde el inicio teníamos la idea clara. A nosotros nos interesaba mostrar a Violeta Parra como una luchadora política, algo que demuestra con canciones como “Qué dirá el Santo Padre”, “Arauco tiene una pena”, “Los pueblos americanos” y “Que vivan los estudiantes”, melodías en las que hacía una denuncia social al país. Y desde ahí nosotros retratamos canciones de ella que exhibieron la contienda política, en la obra “La Carta”.

¿“Pateando Piedras”, cómo surge?

Florece después de hacer el conducto regular con Víctor Jara y Violeta Parra,  y ahora era el turno de Jorge González. Tanto para mí y Visnu, ellos son los tres grandes maestros de la música chilena, entonces, era un cauce natural, debido a que Jorge estaba a la altura de ellos por dos términos: el creativo y el político. Él tiene un nivel creacional y de composición musical que era igual de poderoso que el de Violeta y Víctor, por lo tanto, al crear estas obras, nosotros sentimos que ellos son la “gran trilogía musical chilena”, ya que son los tres estandartes de la música chilena a nivel creacional.

¿El público cómo ha recibido estas tres obras?

Las tres obras han tenido una recepción muy similar. En las tres nos han ovacionado de pie. En el caso de “Víctor sin Víctor Jara”, es una de las obras más vistas del teatro chileno, me atrevo a decirlo, porque ya la han visto más de 100 mil espectadores desde que la estrenamos en 2013, fue un furor tremendo porque llenábamos las salas. Y con “Pateando Piedras”, es una obra que recién estamos viendo sus frutos, porque ocurrió lo mismo que con “Víctor Sin Víctor Jara”, donde en todas las funciones agotamos las entradas, entonces, ambas se equiparan en éxito.

 ¿Cuál de las tres es tu favorita?

Es súper difícil. Solamente podría analizarlo desde el lugar que: “Víctor Sin Víctor Jara”, es una obra que tiene mucha más actuación. “Pateando Piedras” es un producto que brilla mucho más la danza y en “La Carta” reluce el canto. Esa es la diferencia, pero me gusta el canto, danza y actuación, entonces no podría definirlo (risas). 

¿Cómo nace la idea de trabajar junto a tu hermano?

De una unión total. Esta unión se logra cuando hay desavenencias y avenencias. Esto quiere decir que estamos de acuerdo y en desacuerdo, que peleamos y no peleamos y que podemos ser los mejores amigos y enemigos a la vez, básicamente una relación de amor y odio, o sea, como hermanos (risas). Somos muy partner, ya que vivimos mucho tiempo juntos después de salir de casa. Ambos somos creadores, entendemos muy bien nuestros puntos de vistas y eso tiene que ver con nuestra biografía.

 ¿Quién tiene carácter más fuerte?

Se divide. Visnu tiene mucha más empatía con los grupos humanos, y a mí la empatía me cuesta con los grupos humanos, ya que, soy más reservado en algunas cosas. Visnu es más jovial, en donde juega un papel mucho más político dentro de la compañía, y yo juego un rol más introvertido y desde esa intromisión plasmo todo a través de la escritura.

 ¿Qué cambios culturales has visto a raíz del “Chile Despertó”?

Tiene que ver con nuestras raíces y con el desconocimiento de la idiosincrasia, porque se genera una empatía por un concepto olvidado como es el concepto “pueblo”, que antes era muy raro llamar pueblo porque para todos era una picantería y ahora llamar pueblo es muy interesante.  Esto ayuda mucho al arte y cultura en general porque uno puede entenderse con los pares, ya que genera un encuentro sustancial entre niños, jóvenes y adultos. Y esto se relaciona con lo que venimos haciendo con los coros ciudadanos, donde vinculamos personas de distintas edades. He visto cómo, en la Plaza de la Dignidad, niñas de 13 años se relacionan con abuelitas de 80 años, comparten vivencias y eso ha permitido que todos nos estemos mirando más a la cara, generando una mayor comunicación y empatía con el resto ante la revolución país que estamos viviendo.

 ¿Pensaste que se generaría este estallido social? ¿Cuál es tu opinión como artista?

Nunca lo pensé. Me sorprendió porque esto es algo que se viene originando desde hace tiempo, ya que es una lucha de 30 años que tiene que ver con todas las demandas y déficit socio-económico que existen en las clases bajas. Siempre soñé como artista ver a Chile Despertar. Es un sueño ver que la gente despierta, porque finalmente salen de esa normalidad apaciguada, que significa que llevábamos mucho tiempo sumidos en algo que tiene ver con la alineación capitalista.

¿Qué te parece que en la época que nos encontramos, canciones como: “El Derecho de vivir en paz” y “El baile de los que sobran” se hayan convertido en los principales himnos de este movimiento social? Pensando que fueron canciones que se crearon en dictadura.

Son dos himnos de lucha muy importantes y potentes. “El derecho de vivir en paz” surgió netamente de los toques de queda, y nos damos cuenta de que las cosas no han cambiado nada. La canción habla acerca del derecho de vivir en paz, en libertad y de vivir en una sociedad donde no exista la opresión, y pasa, que nosotros desde el primer día estuvimos oprimidos, cuando a Piñera se le comienza a incendiar el país, donde la primera medida que toma es enviar a los militares a la calle y eso no es digno en un estado de democracia. Y “El baile de los que sobran” tiene que ver con instituciones que deben reformularse como es el caso del SENAME, ya que ellos son lo que sobran, debido a que todos nos educamos de una forma errada en este país, o sea, con una educación paupérrima.

¿Cómo has visto el tratamiento de la información por parte de los medios de comunicación?

Los medios de comunicación han seguido la línea editorial del gobierno, es decir, que durante los primeros días del estallido social, la agenda estuvo guiada por los saqueos y vandalismo que se hacían por parte de los grandes millonarios de este país. El rol que debería haber tomado la prensa, era informar las demandas sociales y no las del parlamento. Está claro que tienen una deuda grande con la ciudadanía, ya que deben exponer las demandas sociales de principio a fin.