“Judas y el mesías negro”: Palabras que no se olvidan

Esta cinta, dirigida por Shaka King, retrata los acontecimientos que ocurrieron en 1968, cuando un joven se convirtió en presidente del partido de los Panteras Negras, que buscaba libertad y fin a la brutalidad que sufría la comunidad afroamericana en Estados Unidos.


De boca en boca sonaban palabras, puentes, en un eterno resplandor y, cómo no decirlo, un hermoso diálogo. Más allá de la creación cinematográfica de este thriller político, es la historia,  fuerza y vigor de las Panteras Negras. Como decía, escuchar la oratoria de Fred Hampton (Daniel Kaluuya) es sentirse más cercana/o al mundo. Una esperanza. La fuerza de sus entrañas se transforma en la acción más revolucionaria.

Un largo historial de políticas y cultura racista contiene la historia de Estados Unidos en contra los afroamericanos y afroamericanas. Hay odio, ignorancia y muerte. La policía es cómplice de las medidas gubernamentales y los mata sin piedad.

Las Panteras Negras se crearon por un grupo de estudiantes en 1966. Al comienzo circulaban por las calles de Oakland, pero eran intervenidos por una bestial represión policial.  Al poco tiempo comenzaron a ser conocidos; frenaban las golpizas a integrantes de la comunidad afroamericana, descendían de sus autos con fusil en mano mientras leían los derechos constitucionales: nadie podía acusarlos de un delito porque portar armas era legal.


Ya no era lo mismo verlos con lentes oscuros, chaqueta cuero negra, boinas y fusiles: un aspecto muestra el fin de una sumisión y el nacimiento de su justicia. Pero el escenario comienza a romper el pedestal y nace un proyecto de ley que discutía un proyecto que proponía restringir el uso de armas por parte de los civiles. Las acciones de Las Panteras se multiplicaban y habían generado una aguda preocupación en los políticos.

Al saber la política,  deciden ser una organización, un partido. “No es parte de la naturaleza de la pantera atacar primero, pero cuando es atacada y acorralada, ella responde de forma violenta y acaba con su agresor”, explicaban los integrantes del Partido de Autodefensa de los Panteras Negras (Black Panther Party).

Inspiración y revolución termina sintiendo el espectador/a. El altruismo es exquisito sintiendo la nostalgia de la resistencia y los movimientos sociales del Siglo XX. Siempre existirán los espectros que querrán intervenir en la belleza. Judas (Lakeith Stanfield) lo sabe y el hombre rubio también. Se recomienda entregarse, que sientan inspiración a cada persona que está descontenta de muchas cosas que suceden alrededor del mundo. La película te transporta al deseo de libertad.

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