“La voz de Pedro Lemebel es necesaria porque apela a la libertad”

Tras su exitoso paso por festivales internacionales, la directora del documental conversó con Cultura 21 sobre la importancia del escritor y el éxito de su película.

La obra de Joanna Reposi, enfocada en la faceta performática del fundador de Las Yeguas del Apocalipsis, a casi dos meses de su estreno, ha cosechado críticas muy positivas y reconocimientos internacionales, como el premio Teddy que destaca temáticas de diversidad sexual.

¿Cómo ha sido la recepción entre los espectadores de “Lemebel”?

“Ha sido increíble. Tuvimos 3.000 espectadores el primer día y 60.000 el primer fin de semana, cifras inéditas para el documental y el cine independiente”.

La cineasta comenta que están muy contentos con los comentarios y las críticas que ha recibido la película que, recientemente, fue exhibida con una alta asistencia en el Cine Arte Alameda durante la jornada de movilizaciones que vive todo Chile.

¿Qué fue lo más difícil de filmar este documental?

“Fueron los ocho años de registros intermitentes, donde no tenía presupuesto y grababa con cámaras que tuviera a mi alcance. Estuvimos atrapados mucho más tiempo en eso, fue lo más cansador”.

En ese sentido, Joanna Reposi recuerda con cariño su relación con Pedro, comentando que no estuvo exenta de desacuerdos. “No era fácil. De repente nos peleábamos… pasaba un año y me mandaba una flor, me escribía un mail, me mandaba una canción y volvíamos a conversar”.

La película se comenzó a gestar desde el 2007. ¿Qué tanto cambió desde ese entonces?

“Cambió muchísimo en lo formal, pero no en el fondo. Fue pensada con Lemebel como protagonista y como una película que no fuera ni reportaje periodístico ni una biografía”.

La realizadora enfatiza en la intención artística que tiene el documental, siendo la mirada del autor lo fundamental. Además, comenta que la muerte de Pedro el año 2007 fue algo que cambió la película en su totalidad, ya que su cáncer “no estaba en ningún guion”.

¿Sientes que es necesaria la voz y el discurso de Lemebel hoy?

“Me parece que su voz es fundamental, porque utilizó el cuerpo para hablar en favor de los Derechos Humanos y los de la mujer, exponiendo así horrores que ocurrían en el Chile de esa época (dictadura militar)”.

Junto con esto, la directora precisa que Pedro fue valiente al “hablar de lo que nadie quiere escuchar en un país conservador como el nuestro”.

Además, comenta la importancia del escritor fuera del país actualmente. “Para las tendencias conservadoras de Latinoamérica y en el mundo, la voz de Pedro es importante y necesaria, porque apela a una libertad que hoy está siendo cuestionada y vulnerada”.

¿Por qué elegiste retratar la figura de Pedro Lemebel?

“Cuando lo conocí quedé fascinada con sus escritos, su forma de plantearse el mundo y su política de no tenerle miedo a nada. Lo irreverente, lo agudo… eso me pareció fascinante”.

En la misma línea, la realizadora opina respecto a la figura de Pedro Lemebel, afirmando que es una tan influyente como Víctor Jara o Violeta Parra, solo que “lo tenemos muy cerca todavía”.

Respecto al enfoque del visionado, Reposi se centra principalmente en la faceta performática de Lemebel y comenta que en ese entonces aquella era mucho menos conocida.

“Cuando me acerqué a hablarle sobre el documental. ya habían explotado obras como Tengo miedo torero y Las yeguas del Apocalipsis y a mí me interesaba descubrir su faceta más oculta”.

Admiración mutua

En torno a su amistad con Pedro Lemebel, la directora cuenta que todo comenzó el año 2000, cuando ella se desempeñaba como realizadora en el programa “El show de los Libros”, de Televisión Nacional de Chile (TVN). Dijo que tuvo que convencerlo de participar en un capítulo sobre homosexualidad y literatura. Para entonces, Lemebel ya era todo un referente y encontrarlo no fue fácil, asegura Reposi.

“La productora trató de ubicarlo varias veces, pero no contestaba los llamados telefónicos. Entonces yo propuse ir a buscarlo a la Radio Tierra, donde tenía un programa. Esperamos que terminara. Cuando sale toda diva, y nos dice ‘¿Ustedes qué hacen acá?’ Le comentamos sobre el proyecto y nos dice ‘Ay, ya vamos’ y ahí partimos a la productora”.

En una sesión para montar el trabajo audiovisual que se expondría en el programa de TVN, donde se dramatizó el texto Manifiesto, se generó una “una onda” entre ambos, recuerda la cineasta. “Yo le saqué diapositivas y le llevé distintos atuendos. Él se cambiaba y se maquillaba y yo le sacaba más diapos, las que después fueron proyectadas en la ciudad. Cuando el programa salió al aire me llamó y me dijo ‘Jovi, me encantó’, entonces ahí surgió una admiración mutua por nuestros trabajos. Ahí nació nuestra amistad”.