En estas jornadas de resguardo por cuarentena, he estado acompañado por un texto que me gustaría recomendar este Día del Libro, ya que me enseñó a leer desordenadamente. El libro en cuestión es de un poeta chileno suicida. Un escritor marginado de la escena viva de la literatura, pero las inestabilidades de su vida, y el poder de sus concepciones creativas, lo caracterizan como una de las escrituras subversivas y dolientes de la poesía política post-dictadura. El padecimiento de enfermedades (mentales o sociales) lo lleva a entregar su máquina de escribir por un descaso vital que le calme el augurio en un alarido tremendo. Se trata de Proyecto de obras completas de Rodrigo Lira (1949 -1981).

Este poeta chileno tiene un lugar privilegiado en el espacio subterráneo de la poesía chilena. Se podría decir que Rodrigo Lira dio la vida al ejercicio poético, ya que se suicidó el mismo día de su nacimiento (26 de diciembre). El diagnóstico psiquiátrico es esquizofrenia hebefrénica, enfermedad que, como comentan sus cercanos, lo inhabilitaba socialmente. De esta forma, su único refugio era abrazar sus escritos mecanografiados.

Proyecto de obras completas (Ed Minga, 1984; Ediciones UDP, 2013) es un libro póstumo, recopilado por Roberto Merino y Manuel Vicuña en 1984, en conjunto con un reivindicativo y memorial prólogo de Enrique Lihn. Al momento de su edición, se posiciona como un objeto enigmático, ya que fue publicado en el funeral del autor a modo de homenaje. La publicación no fue pensada nunca por Lira como un libro propiamente tal y se trata de una recopilación de manuscritos y fotocopias que el autor entregaba a sus secuaces literarios y espectadores de sus presentaciones, donde con una erudición técnica, producía dinamismos vocales que cargaban el ambiente con un oscuro humor, de versos desahuciados e intralingüísticos, y de una aguda critica a la poesía y a los poetas de los 70´y 80’. Algunos escritos fueron el guion de performances y lecturas dramatizadas que realizaba Lira en los míticos recitales de poesía ocurridos dentro del espacio ecológico del ex-pedagógico.

Su poesía extrema los alcances de don Nica y las transparencias de Lihn. Rodrigo Lira accede a los espacios mentales de la creación poética y encuentra las intertextualidades que sostienen en el tiempo su alarido proyectado desde su suicidio (lean por favor el poema de defunción y premonitorio, “Grecia 907,1975”).

Hasta el día de hoy, la manipulación del lenguaje usada en la poética de Rodrigo Lira sigue interpelando los discursos oficiales de verdad con jugarretas de sentido práctico de la experiencia.  Dentro de sus deconstructivos y espectaculares poemas recomiendo algunos que considero textos intensos por su forma y los juegos mentales que producen; y el universo de acotaciones y espaciales textuales que sirven como un antecedente biográfico y una huella de la época que el autor deseaba desmontar: “Testimonio de Circunstancia”, “doQ.umentos de antayer Q.atro gatos.s.” y “Topología del pobre topo”.

Actualmente estas hojas se pueden encontrar en las Ediciones UDP (reimpresión del 2015). Se trata de un libro escaso pero vital y desoladamente intenso dentro de la poesía chilena. Proyecto de obras completas quedó grabado en fuego en mi mente la primera vez que lo leí. Es una re-lectura constante que surge de cuando en cuando y que guardo con alegre afecto.