Senador Felipe Harboe: “Control preventivo a partir de los 14 años afecta a las libertades públicas”

Por: Gonzalo Ibarra

El parlamentario es presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Senado y junto con rechazar la iniciativa y plantear posibles soluciones, como capacitar a las policías para desbaratar bandas criminales, emplaza a las autoridades a dejar de lado el populismo.

De acuerdo a datos entregados por el Laboratorio de Seguridad, Carabineros realizó 550 mil controles de identidad y solo un 6% terminó en detención durante 2018, con ese antecedente ¿Qué tan efectivo es ampliar esta medida a menores mayores de 14 años?

  • Siento que no tiene ninguna eficacia, porque se está demostrando que del total de controlados, un porcentaje muy bajo queda detenido. Lo que no se sabe todavía es cuáles son las razones de las detenciones; algunos señalan que es posible que estemos hablando incluso de detenciones por faltas, entonces, lo que corresponde es que si alguien quiere reducir la delincuencia se focalice en la desarticulación de bandas delictuales, dentro de las cuales participan jóvenes; eso sería una medida mucho más efectiva que estar controlando a menores a diestra y siniestra.

En vez de destinar recursos al control de identidad a menores de 14 años ¿Sería más eficaz ocuparlos para asegurar mayores rondas preventivas o trabajos de investigación más eficientes?

  • Es justamente lo que he planteado. Aquí lo que se requiere es mayor capacidad de inteligencia policial para poder detectar los integrantes de las bandas; luego, capacidad operativa para detenerlos; y finalmente, capacidad probatoria para lograr condenarlos en juicio. Esa combinación puede ser mucho más eficiente que andar controlando a miles de jóvenes que probablemente no tienen ninguna participación dentro de los delitos.

El fiscal Metropolitano Oriente, Manuel Guerra, afirmó en Radio Cooperativa que pese a que se tienen las cifras de dónde ocurren los delitos, el horario y las personas que se ven afectadas por los mismos, los carabineros no están llegando a donde ocurren los hechos ¿Cuál es su percepción de estas declaraciones?

  • Tiene toda la razón y lo hemos conversado con el fiscal Guerra. El problema que tenemos hoy día es que los carabineros están llegando tarde a los procedimientos (…) por diversas causas: porque las unidades policiales están lejos, porque no dan abasto, porque hay mucha congestión, un conjunto de cosas; pero la consecuencia de llegar tarde, a solo tomar la denuncia de lo que ya ocurrió, es que hay más de 98% de impunidad en los delitos de robo en lugar habitado, con imputados desconocidos; es decir, 8 o 9 de cada 10 delitos ocurridos no tienen responsables y eso es una señal muy preocupante.

Desde la sociedad civil se ha cuestionado que en la mayoría de los casos Carabineros juzga a las personas por su apariencia. Surge la duda que con esta nueva facultad, que podrían tener los funcionarios, actúen de manera arbitraria ¿Es posible?

  • Siempre se produce un sesgo social o de apariencia; cuando uno ve quiénes son los controlados hay un conjunto de comunas que privilegian las policías para hacerlos y, generalmente, se dirigen a comunas donde se producen hechos delictuales; y ven condiciones físicas, de vestimenta, de apariencia en la persona controlada. Eso no es objetivo.

¿Se debería definir algún protocolo en Carabineros?

  • A ver, yo espero que este proyecto sea rechazado y me la jugaré por eso. Esto afecta a las libertades públicas y no contribuye en nada, absolutamente en nada, a disminuir la delincuencia.

Días atrás la Unicef advirtió que el procedimiento infringe los Derechos del Niño con amenazas de discriminación e injerencias arbitrarias, pese a esto, el ministro Chadwick insiste que el proyecto no vulnera los pactos internacionales suscritos por Chile en materia de infancia ¿Cuáles son sus impresiones?

  • Yo creo que el ministro Chadwick se equivoca, porque los tratados internacionales en la Convención sobre los Derechos del Niño está ratificado por Chile y establece, dentro de sus obligaciones, que se debe evitar toda forma de criminalización de actitudes juveniles y también deben adoptar las medidas preventivas para evitar la afectación a la dignidad, libertad y seguridad personal. Por tanto, en ese escenario, es contrario a la convención y además sería inconstitucional.

Según la encuesta Cadem, un 63% de los chilenos está de acuerdo con la iniciativa del Gobierno ¿Se asemeja a la realidad del país?

  • Siempre las encuestas son de sectores, se hacen en sectores más acomodados. Pero más allá de eso, lo que el Gobierno no debe hacer y en general la política, es legislar para el aplauso, es decir, a la deriva. Eso es complejo, yo creo que cuando se están mirando las encuestas para saber qué hay que hacer, me parece que es una denigración de la actividad política; el populismo es el principal enemigo de la democracia.

¿Siente que el gobierno toma una postura totalmente populista con la iniciativa?

  • Absolutamente, lo he dicho con todas sus letras y no les ha caído muy bien, pero así es.

Claramente no está de acuerdo con el proyecto ¿Cuál sería su propuesta?

  • Lo he planteado abiertamente, hoy las cifras están demostrando que no tenemos una mayor participación de jóvenes en delitos, lo que tenemos es que los jóvenes que participan en delitos pertenecen a bandas delictuales. Aquí la solución no pasa por andar controlando, haciendo pesca de arrastre, lo que corresponde es que las policías sean más eficientes, el trabajo de inteligencia es fundamental. Otro aspecto relevante es que tenemos más de 500 mil niños que no estudian ni trabajan, la pregunta es ¿Qué estamos haciendo con ellos? Los dejamos a las drogas, a la delincuencia; lo que puede ser atractivo, dentro de la ecuación que pueden hacer los jóvenes, porque en poco tiempo se puede generar ganancias. Por eso, dentro de los riesgos que ellos corren, se requiere una policía más eficiente para frenarlo.

Entonces también hablamos de jóvenes vulnerables. Se lo pregunto derechamente ¿Qué propone para ayudarlos?

  • En materia de protección social es clave que exista un enorme apoyo de la familia y, en segundo lugar, cuando esas familias son aquellas que tienen un conjunto de problemas, que se transforma en violencia para los jóvenes, se deben buscar alternativas distintas para la acogida, el tratamiento y el cariño hacia los niños; hay muchos de ellos que nunca han cometido un delito, pero están en condiciones, ya sea por golpes, abusos, etcétera, que requieren que un organismo público o privado, que tenga las competencias suficientes, los ayuden para que no tengan traumas posteriores, que los lleve a ser violentos o agresores en otro sentido.