Rosario López y Sebastián Pinto, creadores del corto, plantearon la importancia de hacer contenido de este tipo para activar conversaciones y debates de "los Chiles" que existen dentro de nuestro país.
La artista de Quilpué abre un espacio propio dentro del pop chileno con una propuesta que cruza música y lenguaje cinematográfico, construyendo canciones que funcionan como pequeñas escenas emocionales.