Esta cinta, dirigida por Shaka King, retrata los acontecimientos que ocurrieron en 1968, cuando un joven se convirtió en presidente del partido de los Panteras Negras, que buscaba libertad y fin a la brutalidad que sufría la comunidad afroamericana en Estados Unidos.
La artista de Quilpué abre un espacio propio dentro del pop chileno con una propuesta que cruza música y lenguaje cinematográfico, construyendo canciones que funcionan como pequeñas escenas emocionales.