Fue una trascendental escuela cinematográfica que marcó en forma definitiva la metodología de producción tras finalizar la Segunda Guerra Mundial. Roberto Rossellini y Vittorio de Sica fueron algunos de los directores emblemáticos de esta corriente.
La artista de Quilpué abre un espacio propio dentro del pop chileno con una propuesta que cruza música y lenguaje cinematográfico, construyendo canciones que funcionan como pequeñas escenas emocionales.